Pequeñas rutinas que puedes practicar en tu escritorio, sin material adicional, para aliviar la tensión ocular y mantener la vista activa durante la jornada.
Estos ejercicios están orientados a reducir la tensión acumulada en los músculos oculares. No constituyen tratamiento médico ni preventivo de ninguna patología. Si tienes problemas visuales, consulta siempre con un profesional.
Aparta la vista de la pantalla y enfoca un punto a unos 6 metros de distancia para relajar los músculos ciliares del ojo.
Durante el trabajo concentrado, el parpadeo puede reducirse. Este ejercicio restablece la lubricación natural del ojo.
Alterna el enfoque entre un objeto cercano y uno lejano para ejercitar la acomodación visual y flexibilizar los músculos del cristalino.
Mueve los ojos de forma lenta y controlada para activar los músculos extraoculares y aliviar la rigidez por posición fija.
Cubre los ojos con las palmas de las manos para crear oscuridad y calor suave, favoreciendo la relajación de los músculos oculares.
Una breve exposición a luz natural equilibra la adaptación del sistema visual al entorno artificial de la pantalla.
Estos ejercicios son orientativos y no sustituyen la valoración de un profesional de la salud ocular.
Practicar pequeños descansos con regularidad es más beneficioso que una sesión larga ocasional.
Si experimentas dolor, visión borrosa o irritación persistente, acude a un optometrista u oftalmólogo.